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El proyecto

Entre una idea y Lockbox hay 409 palabras.
Una idea. Una conversación. Un “vamos a dejarlo”. O quizás no. Diálogo. Un esbozo que ponga formas a lo que imaginamos. Otro. Un montón de bocetos, dibujos y papeles gastados. Nombres. Risas. Algún momento de sequía; otros de inspiración. El nombre que defina lo que vemos en nuestra mente. Sí, ése.

Una dirección web. Un perfil en las redes sociales. Si tiramos para delante, mejor cerrar ciertos detalles ya. Una idea de logo. Propuestas y más propuestas. Varias que gustan y muchas que se desechan. Una que encaja y que se va puliendo. El logo. Un slogan. 4 palabras que encierran la esencia del proyecto. Risas y apretones de manos.

El diseño de la pieza. Bocetos y más bocetos. Dibujos de la pieza y de partes que la componen. Materiales a elegir. Nuestro diseñador industrial. Algunas reuniones, bastantes llamadas y muchos e-mails. Y cafés. Dejémonos asesorar por los que más saben de materiales. Charlas, discusiones y valoraciones. Decisiones.

Unos renders y un vídeo de 4 segundos. Y más imágenes de detalles, de partes, de rincones. Muchos pasos adelante y alguno atrás, deshaciendo el camino. Puesta en común con gente cercana. Caras de aprobación general y algunas críticas enriquecedoras. Nos vamos acercando. Llevamos ya algunos meses, pero cuánto queda aún.

Los primeros prototipos. Qué largos se hacen los días. Nervios, excitación y mix de ilusión y de percepción de lo que aún queda por delante. Unos nuevos protos. Miradas directas. Sonrisas que sólo denotan una migaja de la energía que se ha creado. Unas cervezas.

Toca llevar la teoría y la imaginación al mundo tangible. Moldes. Diseño de packaging y de web. Espera. Qué larga la espera. Retoques en el hierro. Más mejoras en los moldes. Y más prototipos y muestras. Cada vez son más cercanas a lo que consideramos ideal, pero aún no lo son. Ya las podemos tocar. Palpar el sueño hace que sigamos puliendo detalles. No decaemos. Casi está. Todo toma forma.

Faltan los colores. Y parecía que ya lo teníamos. Más diálogo, tardes de cafés y la vorágine de combinaciones cromáticas. Llamamos a la coherencia y al sentido común, que tienen a bien de asistir en nuestra ayuda. El orden se va instalando. Puesta en escena con la gente implicada. Algunas dudas. Argumentos y caras que cambian. Unanimidad, finalmente. Mucho trabajo de gente con una gran ilusión. Y toda esa energía que se convierte en algo que sostenemos en nuestras manos. Tantas experiencias y esto apenas empieza ahora. Lockbox

Características del proyecto

·The portable safety box·