ESP

De una idea a una realidad

Mínima expresión y alto rendimiento
Teníamos clara la esencia de Lockbox y lo que queríamos que ofreciera. Pero toda esa maravillosa teoría mental había que llevarla al mundo real, donde existen millones de posibilidades; elegir y descartar opciones y, así, a avanzar en el camino. Tras afrontar la intangibilidad de las ideas, empezamos a trabajar en darle forma a todos los detalles que conforman esta pieza. Las premisas que tomamos como base eran claras: una pieza reducida a la mínima expresión que ofreciera un gran rendimiento , con líneas sencillas y elegantes. Rendimiento y elegancia.

De ahí pasamos a buscar la persona con la que colaborar en el desarrollo técnico de ese diseño. La clave era encontrar al diseñador industrial que comulgara con nuestra forma de entender Lockbox y que pudiera dar forma a esa idea. Teníamos algunos nombres para cubrir ese desarrollo, todos ellos con experiencia y nivel contrastados, pero siempre con la incertidumbre de no saber su opinión sobre lo que se les iba a presentar. Tras muchas valoraciones encontramos al colaborador ideal.

En esta empresa, el valor humano es básico y necesitábamos captar el feeling que sentía al presentarle el proyecto. No nos llevó más que unos minutos ver que sentía la misma ilusión por el desafío que nosotros. Esa reunión inicial fue un toma y daca de ideas, posibilidades y perspectivas de cómo afrontar las formas y volúmenes de esa pieza, además del potencial que nos ofrecía como usuarios. Hablábamos el mismo idioma desde el primer momento. Buenas vibraciones que llevaron a una colaboración de la que estamos muy satisfechos.

Y desde ese momento nos pusimos a concretar formas y volúmenes, trabajando a la par en la parte externa e interna de la pieza. Ambos apartados han estado muy vinculados, luchando por conseguir una pieza cuyo exterior fuera lo más reducido posible pero cuyo interior ofreciera las máximas posibilidades. Mientras avanzábamos en las dimensiones llegaron las discusiones sobre el material que íbamos a usar. Apostamos por la silicona en su versión más avanzada, la Platinum. Es un material muy complicado de trabajar, pero que ofrece unas propiedades impresionantes y, de ahí, a rizar el rizo, con mucho esfuerzo e ingenio invertido en el sistema de estanqueidad. Podíamos haber sido más práctios y menos ambiciosos, pero entonces Lockbox no sería lo que teníamos en nuestras mentes. Escogimos el camino menos fácil, pero también el que más convencidos nos hace sentir.
·The portable safety box·